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Resaca: esa triste compañera de las celebraciones más festivas en la que no hay estrategia preventiva más eficaz que no consumir alcohol o hacerlo con moderación. En algunas personas, incluso pequeñas cantidades de alcohol pueden tener efectos perjudiciales. Los mitos sobre el consumo previo de algunos alimentos, complejos vitamínicos o tomar analgésicos preventivamente no son eficaces para evitarla. Lo mejor es la moderación en el consumo de bebidas alcohólicas de baja graduación con las comidas, y no consumir bebidas de alta graduación como los licores destilados o los combinados.
Existen diferencias entre los tipos de bebidas alcohólicas a la hora de provocar resacas. Las bebidas de baja graduación como el vino o la cerveza aportan menos alcohol al organismo, aunque depende de la cantidad que se consuma. Las bebidas destiladas con alta graduación aportan mucha cantidad de alcohol aunque se beban en pocas cantidades. Son diferencias apreciables en la gravedad de la resaca para la misma cantidad ingerida, y no digamos si el consumo es mucho mayor en el caso de las segundas.
Pero, ¿cómo afectan la deshidratación y las comidas al desarrollo de una resaca?. 
La deshidratación empeora los síntomas de una resaca porque se favorece la deshidratación de las neuronas. Beber líquidos sin alcohol  para estar adecuadamente hidratado puede ayudar a no tener tanta concentración en sangre, pero hasta un límite. Una buena hidratación no previene la resaca, pero estar bien hidratado es fundamental para sobrellevarla mejor.
Las comidas con alto contenido en grasas ayudan a reducir la absorción del alcohol. De ahí el mito de tomar una cucharada de aceite antes de consumir alcohol, lo cual no tiene ningún fundamento científico. No hay alimentos que reduzcan los efectos de la resaca ni que se recomienden especialmente, aunque las comidas con alto contenido en calorías y grasas parecen ser más adecuados al disminuir el efecto del alcohol. No hay alimentos que modifiquen la resaca. Sólo depende de la cantidad de alcohol que se consume y de la susceptibilidad individual de cada uno ante la ingesta. Es evidente, a mayor consumo mayor resaca.

El consumo responsable y moderado de bebidas fermentadas de baja graduación como el vino o la cerveza se reconocen dentro del patrón de dieta variada y equilibrada de perfil mediterráneo, y el limite recomendado es de 3 unidades de bebida estándar al día en varones y 2 en las mujeres. Una Unidad de Bebida Estándar (UBE) de alcohol en España equivale a 10 gramos de alcohol que es, aproximadamente, el contenido medio de un vaso de vino de 100 ml de 13 grados, o un vaso de 300 ml de cerveza de 4 grados.


Hay bebidas alcohólicas que tiendan a causar resacas más intensas que otras. Las bebidas de alta graduación como son los licores destilados son los que causan resacas más intensas según la cantidad que se ingiera. A mayor cantidad, mayor resaca. El coñac, los aguardientes, el vodka, el whisky, la ginebra,… aportan mucho alcohol porque presentan más de 40º de alcohol como mínimo.
Las mezclas de destilados o alcoholes, multiplican los efectos y la absorción del alcohol porque se potencian sus cantidades.
No hay remedios eficaces que hayan demostrado ser eficaces para aliviar los síntomas de la resaca. Sólo evitar el consumo. En todo caso, en una resaca hay que tomar analgésicos y líquidos azucarados.
Conviene recordar que hay medicamentos que pueden interactuar con el alcohol y contribuir a la gravedad de la resaca. Los medicamentos que afectan a nivel cerebral como ansiolíticos, antidepresivos o antipsicóticos son los que más efectos de interacción pueden agravar la resaca. También los destinados a patologías cardiacas o arritmias.
Algunas personas parecen ser más propensas a las resacas que otras, incluso con un consumo moderado de alcohol. La variabilidad es individual porque cada uno de nosotros tiene un perfil genético distinto que determina, por ejemplo, la capacidad para metabolizar el alcohol. También depende del sexo, ya que las mujeres suelen metabolizarlo peor por cuestiones hormonales; la edad, la raza, los tratamientos que toman habitualmente o el consumo de sustancias, la constitución física o la costumbre del consumo de alcohol a diario son otros factores que influyen en el efecto de la resaca.
estrés
La resaca depende de un consumo excesivo de alcohol y se asocia al consumo compulsivo. No se debe asociar a actos de festividad, sobretodo entre los jóvenes, ya que el aspecto lúdico de la celebración puede ocasionar trágicas consecuencias como agresiones, accidentes, problemas cardiacos o cerebrales.
Ser comedidos en el consumo y disfrutar de una buena comida, en compañía agradable, es el mejor remedio para evitar las resacas.