La artrosis es una enfermedad articular degenerativa que afecta al cartílago de las articulaciones, al hueso y a los tejidos blandos que les rodean lo que produce hinchazón alrededor de la articulación. Es la enfermedad reumatológica y articular más prevalente a nivel mundial. El gasto sanitario que provoca y la gran afectación en la calidad de vida de quienes la padecen, bien merece nuestra atención.
En una época marcada por el interés de nuestra sociedad en mejorar la calidad de vida y evitar complicaciones de los tratamientos, los fármacos usados en torno a la artrosis superan el gasto farmacéutico de otras patologías como la obesidad, de cuyos fármacos comentamos recientemente.
¿A qué articulaciones suele afectar la artrosis?

¿Cómo son los síntomas de la artrosis?
Aunque ya desde mediados de la edad adulta aparecen signos de degeneración ósea sugestivas de artrosis, los cambios suelen ser progresivos y lentos. Al principio aparece dolor con los movimientos articulares del ejercicio físico, que ceden con el reposo.
También es habitual que por las mañanas exista más dolor con el inicio de la movilidad, mejorando a medida que la articulación va “calentando”. Esto ocasiona rigidez articular por las mañanas o rigidez matutina que mejora a lo largo del día.
Cuando la artrosis avanza, el dolor aparece tras el reposo y el ejercicio físico, de manera que el dolor es más frecuente hasta hacerse continuo.
En fases avanzadas, la artrosis causa incapacidad articular por los severos cambios que alteran la articulación y causan pérdida de la movilidad articular, limitando los movimientos de la misma o haciendo que causen gran dolor.
En estas fases es cuando se plantea la necesidad de reparación quirúrgica mediante la colocación de prótesis articulares en rodillas o caderas principalmente.
¿Tiene tratamiento la artrosis?
La artrosis avanza con la edad por lo que al ser una enfermedad degenerativa no se puede detener, aunque sí se puede retrasar sus síntomas o paliarlos con analgésicos.
Siempre resulta necesario seguir una dieta saludable y hacer ejercicio físico adaptado a las características de cada persona y sus posibilidades, ya que es una garantía de salud. Aunque en ocasiones ciertas dietas antiinflamatorias puedan ayudar.
Uno de los fármacos más usados es el paracetamol o el ibuprofeno. En fases más avanzadas en las que estos medicamentos no funcionan, se usan otros más potentes que no están libres de sus efectos secundarios, y por lo tanto es la tolerabilidad del enfermo la que marca el uso de unos u otros. Se usa también tramadol, una combinación fija con paracetamol, fentanilo en forma de parches, tapentadol e incluso morfina.
Otra opción a los tratamientos orales o tópicos, o incluso en combinación con ellos, es aplicar corticoides articulares.
Es habitual que en ciertos países la gente de mayor edad acuda a los balnearios buscando tratamientos alternativos al dolor al mismo tiempo que les ayuda a mejorar otras patologías.
La elección de unos u otros tratamientos para la artrosis precisan un adecuado diagnóstico y enfoque terapéutico por parte del médico.